
Mira ahí están mis pies, los había dejado en la carrera a mis sueños.
Más abajo puedo ver mis piernas, se quedaron en el salto a la luna.
Sigue bailando mi cadera, no ha parado desde aquél vals con el destino.
Sube a mí a mi abdomen, marcado al ejercicio de la vida.
Escala por mi espalda, escrita está la constelación.
Cuidado al andar por mi ombligo, caerías en un pozo.
Aro adentro mi cintura, recordando los juegos de la infancia.
A un lado mi pecho respirando al ritmo de la música.
Al dar ese abrazo donde se acabó el universo, pausados cuelgan mis brazos rodeando su cintura.
Arrinconadas por poemas y caricias quedaron mis manos, exhaustas a la suavidad del tacto.
El odio escarbado por unas uñas sedientas de venganza.
Escondido entre los collares de canciones, allí mi cuello quedo prendido.
Atorada en las cuerdas de la guitarra quedó mi voz, tratando de alcanzar el tono del alba.
Los labios redibujados a la sombra de la playa donde fue el primer beso.
En el perfume de mi rosa roja mi nariz reposa.
Busca en la ventana, seguro mis ojos esperando los luceros que alguna mirada reflejarán.
Una serenata sonora de secretos callados, mis oídos tratando de descifrarlo.
Cabello rizado que anda entre dibujos que he olvidado.
Soy un rompecabezas, me he desarmado y armado tantas veces que inclusive no recuerdo todas los sitios donde me he dejado. Otras tantas he dejado que la vida ponga las piezas, y solo las vaya acomodando como mejor le convenga, pidiéndome uno que otro consejo para una mejor obra.
Esta vez solo están los pedazos por aquí y por allá, no sé por dónde empezar y menos por donde terminar, dejaré que andes y juegues con ellas; no me importaría mucho, ya lo han hecho muchas personas (voluntaria o involuntariamente), y aunque han causado algunos destrozos nunca he perdido mi esencia, espero no sea la excepción esta vez.
Como sea, esta vez hubo una parte importante que guardé y con la cual podría rediseñar todo lo que soy y seré, lo que guarda mi “yo”, apartándolo de un mundo masivo que nos atrapa entre sus muros para convertirnos en calcomanías estereotipadas, sin ella pasaría a ser obvia referencia de la nada, fantasma que vaga sin creación alguna; hoy tuve más cuidado y la aparté para que estuviese a salvo de algunas cosas (tiene que aprender), ese motor a base de latidos hace que cada día me impulse a mi delirio.
2 comentarios:
Señorira:
cuánta sensibilidad se lee en sus líneas... demasiada -diría yo-.
El virus de la influenza llegó como una sombra al medio día en un parque. Debo entender que si no fuera por el virus usted no escribiría?? Disculpe, estimada sañorita, pero eso es desconcertante, desilusionante...
Pero qué más da; usted puede usar las letras como una vía de escape, como un modo de expresarse, de ser sensible...
Le informo que ya he leído las entradas. Me parece usted una persona feliz, sin embargo me pregunto si todo el tiempo está así, sumergida en el increíble (y en ciertas ocasiones desesperante) letargo del enamoramiento.
¿Lo está?
Ohh!!
Saludos desde el planeta YO.
(Le "advierto" que estaré rondando por aquí, pues las vacaciones me desesperan y a veces los ojos me arden de tanto leer, y como no hay nada mejor que hacer ]discúlpeme usted todas las horrendas rimas internas...] me meto a los blogs a espiar las letras)
Nombre estan buenisimos tus escritos!!!!!!!!
De vdd:)
Quien t viera jaja bueno cuidat y sigue escribiendo asi !!!
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