La hoja caía desnuda de entre las ramas, sentía la libertad de viejos soles, abrazaba por última vez las primaveras, recordaba los días que festejaba sus temores.
Arrullada por un viento del poniente, mirando al cielo sin sentir bajar, abrumada de luz resplandeciente, a la que decidía no volver a retornar.
Volaba gustosa al sentir de sus alas, suspirando con fuerza en cada exhale, aliméntando el adiós de los aromas, jurando al olvido perdonarle.
Bailaba sonriente entre soplos musicales, cobijada por poemas de lunas nuevas, buscando los reflejos de nuevas corrientes, muriendo y renaciendo con las estrellas.
La noche iniciaba un tórrido romance, coqueteaba cínicamente con las nubes, les soplaba un dulce aire embriagante, las llevaba y traía haciendo de su poder alarde.
Sentía la mirada penetrante de silencio, un cobijo fingido que helaba mis manos, una fijación tenebrosa en mis labios, el aliento frío que abrumaba mi cuello.
La música de hechizo profanante resonaba, el palpitar de las notas en mis palabras, una canción que en la garganta estallaba, el secreto que se encerraba entre guitarras.
Todo gira en un ritmo constante, agitando las olas por las que camino, ahogando las lágrimas de un abismo quemante, recordando ahora la sonrisa del destino.
Antipatía de un canto viejo ahora se vuelve en mí deseo, despertar de ojos inertes que me lleva a sentir sin el corazón abierto, nadar por las fuentes de mil pensamientos descubriendo... que la luna hoy no fundirá más templos.
¡Ruido!... Todo explota en un eterno silencio, nunca algo había calcomido de ésta manera, pequeños trozos de una niña quedan por la calle, ahora la lluvia proviene de dos manantiales negros, el desencanto de una noche abrumadora sirve de hogar, suena absurdo ahora pronunciar el credo de unos labios, avanza...ataca con rudeza...acorralador...¡cruel ruido!
Pensamientos que devoran a la niña, cansada de vagar y vagar deja rastro de un secreto, boronillas de un sueño que son sopladas por el viento, se elevan en un un frío cielo de noviembre, llora...diles adiós...ya no las respires más.
Estruendosos son los pasos de un hasta siempre, el vibrar de una voz que tortura dulcemente, lo sé...la carga de tus manos reposa ahora en tus ojos, en la puesta de sol es tu pergamino del ayer.
Las risas forman parte de su vestimenta, cuando se aleja aquella niña se observa una tenue aura, sigilosos pasillos que la pierden entre sus luces, la sigo y no la encuentro, pero me abruma su recuerdo.
A lo lejos el ruido, ese maldito ruido que no te deja, que hace que tu lágrima recorra más rápido tu mejilla, la seco...te abrazo...miro delante mío y tan sólo encuentro mi sombra... la niña se fue, se desvaneció...la poseí.
¿Qué piensas en el instante en que te miro? será acaso que tu alma se ha fugado en un último intento, que tienes miedo de quedarte prendido en lo oscuro de mí, descubrir que la mentira que te dices puede hacerte feliz, ahondarte en un mar sin estrella alguna, reflejarte en el agua y no encontrar silueta, desprenderte de manera arrasante de tu cuerpo, sumergirte en un cálido encuentro de ausencias, bañar tus entrañas con la tibieza de mi alma...
Ahora me miras a los ojos mientras intento sujetarte, me preguntas qué invade mi mente y yo tan sólo ahí... evitando quebrarme de un momento a otro, frenando las corazonadas de seguir este instinto, finjo y escapo...aunque en realidad me devoras con tu encanto, regreso a ti y a ese destellar sin poder siquiera palabra pronunciar, te beso negándote mi caricia, dando la vuelta y llenando de dudas mi vida, ahora sólo pienso que tu mirada es veneno que embelesa mi calma.
Caminábamos entre las hojas que flotaban en el agua,nos sentíamos libres en aquella floresta roja,corríamos tras de las luces que lanzaba el sol,guardábamos los firmamentos que se caían del cielo,nadábamos en los manantiales de tiernas dudas,sentíamos la necesidad de percibir el aroma del renacer,pensábamos con las manos llenas de lágrimas,vivíamos diseñando el paisaje perfecto,reflejándonos en cada historia romántica leída,dejamos de llamarnos para simplemente ser: ser víctimas de una eterna locura que quite las cadenas de mi piel, que desate mi pensamiento de lo razonable, impregnar lo intangible en oleadas de lociones incitantes, llegar a mí sin necesidad de ti... sólo así se hará puro mi sentir!
Me desperté algo confundida, con una sensación rara en mi cuerpo, pero mil planes que rodeaban mi cabeza, este mes estaba lleno de múltiples eventos y fechas importantes, y no me refiero precisamente a las que la sociedad se encarga de recordar con suspensiones y demás, sino a las que por alguna razón, hacen que desees hacer algo para celebrarlo junto a la personita protagonista de tan esperado día.
Llego medio día y nada aún, sorprendentemente, parecía que la inspiración se había marchado, o bien, al igual que todos se había tomado su día de descanso. Al arribo de la tarde, el movimiento de pensamientos y sentimientos se hizo mayor, ahora resultaba que tenía tanto por decir que la única barrera interpuesta era encontrar la forma para expresarlo: tal vez un poema, o quizá un verso o dos…o incluso la carta completa!
Los tan por nosotras mencionados divagues resultaron ser la ayuda en mi situación de mi semi-bloqueo-desbloqueado. Como una marea, los recuerdos salieron como olas que golpean fuerte, cada uno sentía la necesidad de ser nombrado, cosa que no me sería muy posible…hora a hora día con día, mes y mes…hasta llegar a más de un año pintaron mil aventuras que se acumulaban en mi cabeza…auxilio!!!
Respiré profundamente y de un de repente comencé a reír, e incluso debo admitir, la sensibilidad hizo de las suyas…saqué la computadora y comencé a escribir, no hay que desperdiciar tanto papel me dije, y no porque sea avara, sino porque conociéndome escribiría-borraría-escribiría…y así.
Con la sonrisa inevitable vino el deseo de darle un muy largo, alto y ancho GRACIAS!!!…
¿por qué?...porque por ella fue que muchas lágrimas lograron salir y otras tantas decidieron no hacerlo, por confortarme con cada abrazo estremecedor; por cada palabra que me hizo llorar, recapacitar, sonreír, suspirar, pensar…actuar; lograr hacer reflejarme en mi pensamiento para ver errores y virtudes que desconocía, llenar un sinfín de días con los ecos de risas y aventuras, caminar conmigo sin darme su mano pero sin dejar de seguir mi paso, luego darme su mano y dejar que eligiera el camino, por los momentos difíciles y de confrontación; estar conmigo en los instantes que no fueron tan buenos, los buenos, los mejores, los peores y los difíciles; su cariño y honestidad sirvieron muchas veces como recurso al que acudía para avanzar un poco más, la ayuda en locuras y filosofadas, por su tiempo y por el que me permitió brindarle, arrebatar de mi tantos miedos que se tejían en mi cielo, disfrutar conmigo las cosas más simples y bellas de la vida, recordarme mi niña interior y la madurez que queremos lograr, volar conmigo en un viento de ilusiones y deseos…por un noviembre 3 que llega a ella, haciéndome regocijar a la par de sus dieciséis flamitas las 7 que acompañan la palabra que hoy nos une y me lleva a soltar estás letras en sus oídos: nuestra AMISTAD.
Si tú me lo permites deseo llamarte mi amiga, cambiar nuestro rumbo día con día en el sendero que deseamos trazarnos, cantar juntas la melodía que cada día lleve nuestra inspiración al máximo, componer mil travesuras para ser niñas y luego adultas, observar el cielo con la certeza de que hay algo más mientras buscamos desnudar las razones del universo con nuestra pequeña mirada, prometernos que nunca diremos siempre aunque nuestras manos se secreteen que hermanitas hemos logrado ser.
La noche se encuentra en su punto, coronada con una inevitable lagrimilla que atrapa lo que se le escapó a la tinta, que cierra ésta carta con un sincero abrazo para aquella que por la vida es llamada Elizabeth, que hoy cierra un ciclo más mientras con miedo, fuerza y valentía abre otro con el que resplandecerá su estrella.
Con su más sincero yo, la que escribe a penumbra, pero gustosa por tener un alguien en quien confiar.