...Y hoy me vuelvo a encontrar aquí, pensativa, llena de dudas que me absorben en su pensamiento, dejándome con los ojos llenos de dudas cristalinas, de tristezas húmedas. Pareciera que la huella se ha apegado a mí, la cicatriz que había sido remendada tantas veces, muestra ya la tensión de los hilos, hilos que fueron hechos con cada palabra que creí escuchar y las miradas presuntamente destinadas al corazón.
Esa sensación que tanto me juraba no regresar, hoy quebranta su promesa, invade con fuerza mi cuerpo, se expande y se adueña, pero estoy cansada de luchar contra ella, le dejo lo físico de mi sombra y yo escapo a escondidas entre la oscuridad de la noche, me vuelvo sólo un viento inquieto entre la nada, no puedo ser tocada, ya nada duele.
Viajo, no hay tiempo, no hay roca, no hay ecos...
Abro los ojos, sólo pasó un minuto eterno, quiero salir, necesito hacerlo: los recuerdos caen uno a uno con las palabras, las pequeñas luces que yacían en mi piel, subsistiendo como rastro de la suya se volaron con la verdad, mis labios se preguntan porque sentimiento habrán sido tocados, mis ojos gotean dudas y ya todo se siente muy lejano.
Reposo mi cabeza en tu hombro deseando interpretaras los silencios, deseando que tu abrazo me responda con la verdad...
Las horas se devoran el tiempo, la pregunta en el aire, pero tú sigues sin dejarme respirar...
Si amanece, deseo que sea con claridad.
viernes, 26 de agosto de 2011
lunes, 1 de agosto de 2011
Simple
Una tarde de verano tranquila, dueña de un cielo nublado y a la vez iluminado por unos rayos de sol que se escapaban a las nubes, propicia para dejar volar un rato el pensamiento y dar rienda suelta a la imaginación, simplemente sujetarse de un pensamiento para soltarse después en otro. Hoy fue una de esos días.
Mi mirada subía y pasaba con el movimiento de las hojas de los árboles, cómo es que podían danzar y brincar haciéndolo de forma tan sutil pero forzosa, o es que su voz seducía al viento para que les impulsara con esa fuerza que está ausente en ellas. Me pregunto si son libres de verdad, si los soplos del cielo no tuviesen dirección ellas tampoco la tendrían.
Después pensé que no todo tiene que girar armoniosamente para ser bello, el contemplar todo en su simpleza, tan auténtico como ha sido siempre hace que respire profundo y me coloque fuera de mi mente, sólo estar allá afuera en los crucigramas de las nubes y tan serena como una hoja en el canto de la lluvia...
Mi mirada subía y pasaba con el movimiento de las hojas de los árboles, cómo es que podían danzar y brincar haciéndolo de forma tan sutil pero forzosa, o es que su voz seducía al viento para que les impulsara con esa fuerza que está ausente en ellas. Me pregunto si son libres de verdad, si los soplos del cielo no tuviesen dirección ellas tampoco la tendrían.
Después pensé que no todo tiene que girar armoniosamente para ser bello, el contemplar todo en su simpleza, tan auténtico como ha sido siempre hace que respire profundo y me coloque fuera de mi mente, sólo estar allá afuera en los crucigramas de las nubes y tan serena como una hoja en el canto de la lluvia...
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