
La madrugada abarca el ancho de mi ventana,
los juegos estelares se quedan sin espacio,
trotan en su silencio los sonidos cegadores,
giran en un revés los garabatos hechos palabras.
En las gotas púrpuras suplicante yace una voz,
centenares de estrellas revientan en su auxilio,
nítidos timbales que anuncian nuevas galaxias,
planetas de roca rosa que se unen en un trazo.
Tras de la puerta escondidos meteoritos encendidos,
redondeadas puntas de marfil dibujan colores,
centelleos de cometas que ciegan mis manos,
líneas y puntos sin origen y con rumbo.
¿Y qué si este garabato guía mi luz?
¿Qué del garabato que marcó mi rostro?
¿Dolerá la sentencia que dicte su tinta en mi piel?
Llenar la luna de garabatos,
únicos, paradigmáticos, enigmáticos,
repasarlos con el lápiz que he afilado en el sol,
reposarlos, contemplarlos, borrarlos...tatuarlos en mis labios.
¿Y qué si me vuelvo un garabato?
No me importaría mientras la pasión fuese quien me tiñera y el universo en mate la piel irradiante.
los juegos estelares se quedan sin espacio,
trotan en su silencio los sonidos cegadores,
giran en un revés los garabatos hechos palabras.
En las gotas púrpuras suplicante yace una voz,
centenares de estrellas revientan en su auxilio,
nítidos timbales que anuncian nuevas galaxias,
planetas de roca rosa que se unen en un trazo.
Tras de la puerta escondidos meteoritos encendidos,
redondeadas puntas de marfil dibujan colores,
centelleos de cometas que ciegan mis manos,
líneas y puntos sin origen y con rumbo.
¿Y qué si este garabato guía mi luz?
¿Qué del garabato que marcó mi rostro?
¿Dolerá la sentencia que dicte su tinta en mi piel?
Llenar la luna de garabatos,
únicos, paradigmáticos, enigmáticos,
repasarlos con el lápiz que he afilado en el sol,
reposarlos, contemplarlos, borrarlos...tatuarlos en mis labios.
¿Y qué si me vuelvo un garabato?
No me importaría mientras la pasión fuese quien me tiñera y el universo en mate la piel irradiante.


