Desde el primer día supe que iba a ser una amistad especial y que en poco tiempo terminaríamos conociendo todas esas cosas que a veces nunca llegas a saber de las personas.
Fue un día con un aire incógnito, todo olía a nuevo, tal cual era, al menos para mí y otros muchos que acababan de entrar a la tan solicitada PEZ, y no estoy haciendo alarde de nada, es solo que era lo único que repetían los profesores, en fin, yo estaba ahí por un descuido que resultó mejor de lo que pensé.
Transcurrieron las primeras clases que correspondían al miércoles, llegó el receso y nada aún, pero al fin llegó Química, y como haciendo una demostración de “las fuerzas de cohesión”, gracias a un trabajo de exposición fue que conocí a mi hermana perdida y una bolita negra muy especial: Elizabeth y María, respectivamente.
Coincidencia o no resultó que compartíamos gustos en común, el primero que nos motivó a conocernos fue el volibol, el cual remató con la entrada al equipo de la escuela.
No recuerdo bien si fue uno o dos días después, lo cierto es que un algo dirigió mi mirada hacia dos niñas que desprendían una sensación de confianza y a la vez de misterio, ellas eran Arisandy y Aline. A partir de ese momento y tras las típicas preguntas que se desprenden de la curiosidad por conocer a las susodichas, surgió una chispa, tal vez es difícil de imaginar cuando empieza un nuevo ciclo y con ello nuevas experiencias.
Juntas hemos hecho tantas y muy divertidas travesuras, tours donde coincidimos en gustos (nothing to say), serenatas improvisadas, locuras instantáneas, bailes y caídas, tareas y trabajos llenos de desvelos, festejos de metas, discusiones y simplezas, rebeldías disfrazadas, amores de ensueño, desde admiradores hasta ser las cautivadas, cumpleaños con gansitos, caminatas donde deshojamos tantas flores de incertidumbre, recesos alargados, salir de la investigación documental para ir a la investigación de campo, pruebas difíciles, pijamadas que dieron apertura a tantos capítulos y cierre a otros tantos, comidas llenas de “moras, pollos y habas”, secretos terminados con consejos, y qué decir del mar de sentimientos desbordados tantas veces. Los abrazos sinceros, las risas ruidosas, los enredos y disparates, los enojos absurdos e inclusive las tristezas que nos delataban en nuestra convivencia.
No cerraré el panorama a decir que las recuerdo por una cosa en especial, prefiero quedarme con una Nanis, una niña enaMORAda, y dos niñas muy masculinas, Lino y Sandro, de las cuales hablaré después.
Todas y cada una las experiencias juntas, han sido piezas de un rompecabezas que espero falte mucho para concluir, al final sabemos que ninguna quiere ser la que ponga la última pieza. Tan solo rediseñaremos el tiempo sin prometer imposibles, filosofaremos de la nada y del todo, simplemente amistad hasta donde la amistad misma lo permita, sabiendo que con un poco de cada una ya hemos escrito una historia, hemos sido soledades y cuentos compartidos.
2 comentarios:
wo0olas nena!!!
te quedo mega lindo el escrito
aunque hace falta uno sobre tus demas amigos no crees???
en eso me incluyo yo, y no son celos...
quiero un escrito para mi!!!
jaja... por favor
te quiero mucho amis
uuh!!
estimada "lady moon"
he entrado a mi blog y me he dado cuenta de que ha decidido "seguirlo".
He de admitir que al principio estallé en una carcajada que fue callada con un "shhh!" proveniente del otro lado de la pared, de las tierras de los dinosaurios vivientes -el cuarto de mis padres-; luego me sobrevino el desconcierto y la execiva necesidad de saber quién es usted. Nada. Ni una imagen del rostro de "lady moon". Y a falta de imagen unas letras ditribuidas en la pantalla de LCD de la cosa que tengo sobre las piernas me han dicho que usted, apreciable señorita, es estudiante de la PEZ. Vaya coincidencia, ¿o no?
¿Acaso será que la red virtual PEZ es más pequeña y cerrada de lo que yo me atrevía siquiera a imaginar?
Qué gran desilusión. Debemos extender nuestros dominios, ¿no lo cree así?
Con un afectuoso bostezo y unas palmadas en la espalda, me despido de usted, no sin antes hacerle la atenta invitación a perderse con mis delirios.
Saludos desde el planeta YO
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