La madrugada abarca el ancho de mi ventana, los juegos estelares se quedan sin espacio, trotan en su silencio los sonidos cegadores, giran en un revés los garabatos hechos palabras.
En las gotas púrpuras suplicante yace una voz, centenares de estrellas revientan en su auxilio, nítidos timbales que anuncian nuevas galaxias, planetas de roca rosa que se unen en un trazo.
Tras de la puerta escondidos meteoritos encendidos, redondeadas puntas de marfil dibujan colores, centelleos de cometas que ciegan mis manos, líneas y puntos sin origen y con rumbo.
¿Y qué si este garabato guía mi luz? ¿Qué del garabato que marcó mi rostro? ¿Dolerá la sentencia que dicte su tinta en mi piel?
Llenar la luna de garabatos, únicos, paradigmáticos, enigmáticos, repasarlos con el lápiz que he afilado en el sol, reposarlos, contemplarlos, borrarlos...tatuarlos en mis labios.
¿Y qué si me vuelvo un garabato?
No me importaría mientras la pasión fuese quien me tiñera y el universo en mate la piel irradiante.
Tenebroso escalofrío recorría el camino, atrapada en el nudo de mi garganta, quiero y no puedo, no quiero y sin emabargo sé que puedo... será que el querer se acaba en el miedo.
No te observo, ni siquiera te miro, lo absurdo ahora se vuelve razón, la música suena lento y bajo... la escucho, la escuchas...me haces dudar.
El aliento sale presionado, casi obligado, no aguanto más, todo gira y yo lo sigo, la sed culmina el día y la soledad sucumbe, tiembla, arde, inunda...apaga tus ojos.
La lluvia se fue, me dejó sola, estaba en mis lágrimas y en tu dicha, en el aroma de rosas con pétalos espinados, me moja, me seca, me aclama... me vuelvo en sus gotas.
Sólo por hoy déjame vivir aferrada a la ferviente pero apasigua ilusión de que tus noches serán coronadas por mis lunas, elevar mi fuego hasta la estrella donde se posa tu mejilla, tomar la tersura de tus manos y llevarla a mis labios secos por palabras sin vuelo, vislumbrar el atardecer de tus ojos en el ocaso de un ayer que me promete el calor de ese sol que arañé con pensamientos y que hoy abrazo con la fuerza de mi ser.
Sólo ésta madrugada deja que la lluvia se cuele en mi ventana y ahogue mis ilusiones con realidades.
Sólo en el alba de nuestras voces deja que el silencio retruene en nuestros adentros y culmina el deseo con un beso.
En el silencio se difumina tu luz, tus huellas de tinta y estelas se pierden, tu perfume se consagra en el sol, raspa en anhelo tu embriagante pasión.
En el silencio te vuelves mi prisionero, relámpago de aromas y tentaciones, ocaso de una luna ardiendo en el fuego, el sabor embriagante de mis noches.
En el silencio me adentro en la locura, secuestrada por tu mirada retadora, luchando contra la tentación de tus labios, agonizando por no devorarte con mis manos.
Quiero que venga el ruido a mí, recordar que te olvidé algún día, explotar con el miedo de quererte, sentir que descanso por pertenecerte!
El estruendo de tu silencio mi veneno, complejo astro que fija el universo, confíesame entre los susurros y conquístame en tu aliento, aléjate en mi ausencia...se tú mi sentencia.
Cielo y tierra en sus ojos, terremotos cubren su abrazo, infierno que me hunde en el vacío, caída en un tormento de delirios.
Reencuentros constantes con la adicción, relámpagos que enmarcan la escena, soledad que habilita la palpitación, fuegos en una noche helada de perdición.
Dibujando su rostro en una infinita ventana, alientos extraviados en su vida y mi alma, camina sobre la zanja que dejó en mi calma, revive las caricias de una mensajera luna amada.
Mírame sin siquiera mover mi corazón, háblame de las viejas noches haciéndolas tuyas, sostenme entre tus palabras y promesas, vete mi amor que todavía en mi cuerpo reinas!
La hoja caía desnuda de entre las ramas, sentía la libertad de viejos soles, abrazaba por última vez las primaveras, recordaba los días que festejaba sus temores.
Arrullada por un viento del poniente, mirando al cielo sin sentir bajar, abrumada de luz resplandeciente, a la que decidía no volver a retornar.
Volaba gustosa al sentir de sus alas, suspirando con fuerza en cada exhale, aliméntando el adiós de los aromas, jurando al olvido perdonarle.
Bailaba sonriente entre soplos musicales, cobijada por poemas de lunas nuevas, buscando los reflejos de nuevas corrientes, muriendo y renaciendo con las estrellas.
La noche iniciaba un tórrido romance, coqueteaba cínicamente con las nubes, les soplaba un dulce aire embriagante, las llevaba y traía haciendo de su poder alarde.
Sentía la mirada penetrante de silencio, un cobijo fingido que helaba mis manos, una fijación tenebrosa en mis labios, el aliento frío que abrumaba mi cuello.
La música de hechizo profanante resonaba, el palpitar de las notas en mis palabras, una canción que en la garganta estallaba, el secreto que se encerraba entre guitarras.
Todo gira en un ritmo constante, agitando las olas por las que camino, ahogando las lágrimas de un abismo quemante, recordando ahora la sonrisa del destino.
Antipatía de un canto viejo ahora se vuelve en mí deseo, despertar de ojos inertes que me lleva a sentir sin el corazón abierto, nadar por las fuentes de mil pensamientos descubriendo... que la luna hoy no fundirá más templos.
¡Ruido!... Todo explota en un eterno silencio, nunca algo había calcomido de ésta manera, pequeños trozos de una niña quedan por la calle, ahora la lluvia proviene de dos manantiales negros, el desencanto de una noche abrumadora sirve de hogar, suena absurdo ahora pronunciar el credo de unos labios, avanza...ataca con rudeza...acorralador...¡cruel ruido!
Pensamientos que devoran a la niña, cansada de vagar y vagar deja rastro de un secreto, boronillas de un sueño que son sopladas por el viento, se elevan en un un frío cielo de noviembre, llora...diles adiós...ya no las respires más.
Estruendosos son los pasos de un hasta siempre, el vibrar de una voz que tortura dulcemente, lo sé...la carga de tus manos reposa ahora en tus ojos, en la puesta de sol es tu pergamino del ayer.
Las risas forman parte de su vestimenta, cuando se aleja aquella niña se observa una tenue aura, sigilosos pasillos que la pierden entre sus luces, la sigo y no la encuentro, pero me abruma su recuerdo.
A lo lejos el ruido, ese maldito ruido que no te deja, que hace que tu lágrima recorra más rápido tu mejilla, la seco...te abrazo...miro delante mío y tan sólo encuentro mi sombra... la niña se fue, se desvaneció...la poseí.
¿Qué piensas en el instante en que te miro? será acaso que tu alma se ha fugado en un último intento, que tienes miedo de quedarte prendido en lo oscuro de mí, descubrir que la mentira que te dices puede hacerte feliz, ahondarte en un mar sin estrella alguna, reflejarte en el agua y no encontrar silueta, desprenderte de manera arrasante de tu cuerpo, sumergirte en un cálido encuentro de ausencias, bañar tus entrañas con la tibieza de mi alma...
Ahora me miras a los ojos mientras intento sujetarte, me preguntas qué invade mi mente y yo tan sólo ahí... evitando quebrarme de un momento a otro, frenando las corazonadas de seguir este instinto, finjo y escapo...aunque en realidad me devoras con tu encanto, regreso a ti y a ese destellar sin poder siquiera palabra pronunciar, te beso negándote mi caricia, dando la vuelta y llenando de dudas mi vida, ahora sólo pienso que tu mirada es veneno que embelesa mi calma.
Caminábamos entre las hojas que flotaban en el agua,nos sentíamos libres en aquella floresta roja,corríamos tras de las luces que lanzaba el sol,guardábamos los firmamentos que se caían del cielo,nadábamos en los manantiales de tiernas dudas,sentíamos la necesidad de percibir el aroma del renacer,pensábamos con las manos llenas de lágrimas,vivíamos diseñando el paisaje perfecto,reflejándonos en cada historia romántica leída,dejamos de llamarnos para simplemente ser: ser víctimas de una eterna locura que quite las cadenas de mi piel, que desate mi pensamiento de lo razonable, impregnar lo intangible en oleadas de lociones incitantes, llegar a mí sin necesidad de ti... sólo así se hará puro mi sentir!
Me desperté algo confundida, con una sensación rara en mi cuerpo, pero mil planes que rodeaban mi cabeza, este mes estaba lleno de múltiples eventos y fechas importantes, y no me refiero precisamente a las que la sociedad se encarga de recordar con suspensiones y demás, sino a las que por alguna razón, hacen que desees hacer algo para celebrarlo junto a la personita protagonista de tan esperado día.
Llego medio día y nada aún, sorprendentemente, parecía que la inspiración se había marchado, o bien, al igual que todos se había tomado su día de descanso. Al arribo de la tarde, el movimiento de pensamientos y sentimientos se hizo mayor, ahora resultaba que tenía tanto por decir que la única barrera interpuesta era encontrar la forma para expresarlo: tal vez un poema, o quizá un verso o dos…o incluso la carta completa!
Los tan por nosotras mencionados divagues resultaron ser la ayuda en mi situación de mi semi-bloqueo-desbloqueado. Como una marea, los recuerdos salieron como olas que golpean fuerte, cada uno sentía la necesidad de ser nombrado, cosa que no me sería muy posible…hora a hora día con día, mes y mes…hasta llegar a más de un año pintaron mil aventuras que se acumulaban en mi cabeza…auxilio!!!
Respiré profundamente y de un de repente comencé a reír, e incluso debo admitir, la sensibilidad hizo de las suyas…saqué la computadora y comencé a escribir, no hay que desperdiciar tanto papel me dije, y no porque sea avara, sino porque conociéndome escribiría-borraría-escribiría…y así.
Con la sonrisa inevitable vino el deseo de darle un muy largo, alto y ancho GRACIAS!!!…
¿por qué?...porque por ella fue que muchas lágrimas lograron salir y otras tantas decidieron no hacerlo, por confortarme con cada abrazo estremecedor; por cada palabra que me hizo llorar, recapacitar, sonreír, suspirar, pensar…actuar; lograr hacer reflejarme en mi pensamiento para ver errores y virtudes que desconocía, llenar un sinfín de días con los ecos de risas y aventuras, caminar conmigo sin darme su mano pero sin dejar de seguir mi paso, luego darme su mano y dejar que eligiera el camino, por los momentos difíciles y de confrontación; estar conmigo en los instantes que no fueron tan buenos, los buenos, los mejores, los peores y los difíciles; su cariño y honestidad sirvieron muchas veces como recurso al que acudía para avanzar un poco más, la ayuda en locuras y filosofadas, por su tiempo y por el que me permitió brindarle, arrebatar de mi tantos miedos que se tejían en mi cielo, disfrutar conmigo las cosas más simples y bellas de la vida, recordarme mi niña interior y la madurez que queremos lograr, volar conmigo en un viento de ilusiones y deseos…por un noviembre 3 que llega a ella, haciéndome regocijar a la par de sus dieciséis flamitas las 7 que acompañan la palabra que hoy nos une y me lleva a soltar estás letras en sus oídos: nuestra AMISTAD.
Si tú me lo permites deseo llamarte mi amiga, cambiar nuestro rumbo día con día en el sendero que deseamos trazarnos, cantar juntas la melodía que cada día lleve nuestra inspiración al máximo, componer mil travesuras para ser niñas y luego adultas, observar el cielo con la certeza de que hay algo más mientras buscamos desnudar las razones del universo con nuestra pequeña mirada, prometernos que nunca diremos siempre aunque nuestras manos se secreteen que hermanitas hemos logrado ser.
La noche se encuentra en su punto, coronada con una inevitable lagrimilla que atrapa lo que se le escapó a la tinta, que cierra ésta carta con un sincero abrazo para aquella que por la vida es llamada Elizabeth, que hoy cierra un ciclo más mientras con miedo, fuerza y valentía abre otro con el que resplandecerá su estrella.
Con su más sincero yo, la que escribe a penumbra, pero gustosa por tener un alguien en quien confiar.
Me detuve ahí a observar lo que tan sólo veía, quise retomar la sorpresa que se veía disuelta, separar lo que alguna vez mezclé con ilusión, colocar en su lugar cada estrella bajada.
Coloqué mi rostro frente al sol naciente, conteniendo las lágrimas de la memoria, deseaba perder el calor que hoy me asfixiaba, retornarle los atardeceres en los que fue testigo.
Sentada en la banca de las charlas vespertinas, pasaban sobre mis manos tus palabras carentes de eternidad, los árboles repetían el eco de tu voz y me estremecían, saqué las cartas de mi bolsillo y un selló húmedo cayó.
Quiero olvidar para poder recordarte sin fragilidad, darte libertad de mi pensamiento y liberarme de sentimientos, renovarme, reconocerme y reconstruirme...pero no renacer, voltearle la cara al pasado, sonreír y saber que fui, soy y seré feliz.
Cada día la locura me envuelve,me rodeo de la frialdad de lo extraño,similitudes de la realida fantástica,entradas a un universo en un acantilado.
Dentro del abrigo guardo las tormentas,bajo el tocado los vientos arrazantes,amarrándose a mi espalda sueños ajenos,acariciando mis manos sonrisas inciertas.
Trato de aflojar un poco las palabras,aquellas que pueden morir asfixiadas,que intentan retornar a mi garganta,sobreviven de emociones aniquildas.
Marea alta en la balada de la noche,arena clara en los anocheceres platinados,nocturnos poemas deshago de un entierro,suspicaz flecha que hoy de sangre no se ha empapado.
Cada día es un nuevo lienzo para pintar, nada me agrada más que elegir los colores que le darán la vida, el espacio que abarcarán, el orden que tendrán, aunque sea dentro de un desorden...mi desorden.
Tomar la pintura y hacerla sentir entre mis dedos, tomar su textura e imprimirle la mía, llenarme de tonos que definan la decoración de mi cuerpo, entre mezclarme con ella para impregnar en mí su arco iris, no importase que fuera en escala de grises.
Curiosear entre el desván de un anochecer, acomodarlos en el alborada y desordenarlos al alba.
Lograr el camuflaje perfecto de unos sentidos agotados de percepción, hacerme una con la naturaleza de la silueta del espejo, esclarecer el significado de una sombra ligera que camina por sí sola.
Quiero hacer dibujos y garabatos aquí y allá, dejar que mi tinta se corra al toque de una lágrima rosa por el azul de un mar lleno de espuma, correr con el viento entre el cielo rojo, arrojarme en un verde pasto libre de flores que nublen mi vista, nadar en un sol café que vibre con cada gota.
Lienzos van y lienzos vienen, tengo sed de trazos y figuras, de formas y rallones...no lo toques, sigue fresco, nada borres cuando es indeleble, se guarda por sí sólo.
Nadie sabrá la fecha ni el significado de la firma, será secreto de mis ojos y travesura de mis manos.
Pensar, sentir, actuar...todo queda estrechamente ligado, al menos eso imaginaba, quizá tontamente.Pasan los días: algunos corren, otros me brincan sin siquiera rosar mi cabello, me miran de reojo y esbozan una sonrisa que me pareciera sarcástica, otros suelen ser más dóciles y me permiten disfrutar sin culpa de mi adicción, pero hay unos cuantos que se alimentan de mi frustración y danzan entre las hojas de papel...
Todo un fenómeno ocurre en mi mente, en mi cuerpo, llego a sentir que ya no tengo control de mí; sólo sigo ritmos, huellas que pierden su forma, giro en torno a las manecillas de un reloj en reversa, instrucciones de una voz sin eco, moverme en un aire que me cuesta respirar.
Mi mirada se vuelve un boom-erang, en la cuerda mis sentidos se columpian frente una novela sin principio, todo se vuelve deseos de infinidad contemplada...me gusta actuar sin pensar, sentir sin dejar que el mundo interrumpa, pensar sin sentir miedo de el propio miedo, sólo por esta noche alborada desligaré todo, abriré la mañana con el rocío y no la cerraré, permitiré que mis sueños sin mancha se escapen, las palabras no cometerán errores, enmudeceré por gritar con mis manos.
Dormiré en la orilla de la luna, descansará mi corazón porque mi ser se ha calmado, pausaré mi pestañeo para demostrar con una tenue línea en mi rostro que alcancé a tocar las luces... porque por este día realmente viví.
No tengo preguntas para las respuestas que hoy sobran, temo estancarme en una vana filosofía que me desnude el pensamiento, empeñarme en mirar a otros lados aunque la luz estalle frente a mí, y temo aún más exhalar un humo negro que me impida seguir bailando las notas de mi desequilibrio.
Los sonidos se hacen más y más densos, cansan mis oídos y hacen temblar mis manos; es sólo que no puedo detenerme, todo me empuja rápidamente hacia el borde de mis ideas, quiero pararlo y no pensar, si pudiera concentrarme en el olor elevante de un rocío, mojar mis manos con las gotas que caen del techo infinito, amarrar mi cabello con cada rayo que alcanza a escapar del gris melancólico, descargar los recuerdos en una taza de café endulzada al sabor del anhelo, beberla en cada latido, dejar que me altere y despliegue en mi la locura, inclusive que resbale por mis labios simulando mi deseo.Ya no logro asimilar el día, estoy perdida entre las manecillas del reloj mientras la impaciencia atormenta mi alma y le impide salir, obligándola a volar, haciendo todavía mayor su ansiedad, su necesidad de abrigo.
Nada es lo suficientemente frío ni lo demasiado cálido para comprender esta necesidad, la frustración hace su sombría presencia, invita a mis sentidos a salirse de control, atenta contra la costumbre de vivir sin una esencia, un aroma, un latir.
Abro la ventana y arremete con fuerza, me forza a buscar lo que prefería guardar, había logrado recuperarme, ahora sé que fue instantáneamente.
Te lo confesaré si no te vuelves a ir, si no permites que me vuelva a sentir así, si prometes enseñarme a mirarte en mi mundo, sólo si me juras que no te extrañaré más.
Despierto sin abrir los ojos, puedo sentir como mis manos se van enfriando mientras trato de mover mis piernas, sin embargo no me es posible, nada funciona, no hay reacción alguna. Las sábanas cubren parte de mi cuerpo, la suavidad ya sólo existe en ellas, mi piel...mi piel está reseca, incluso pudiera ser que astillada, su tono ahora es de un suave barniz miel. Trataba de moverme, pero una red de hilos me mantenía enredada, amarrada a un solo pensamiento, presa a tal grado que me impedía siquiera rspirar. Quería gritar, una enorme necesidad de ello salía con cada exhale, en cada medio-suspiro, luego calmarme e intentar gritar de nuevo, decir lo amarrado a mis labios durante años, explotar los malos sentimientos haciéndolos lucir en su máximo esplendor. Una energía quemante recorría uno a uno mis cabellos, iba de un lado a otro de mis brazos, subía y bajaba por mis piernas, salía y entraba sin siquiera poder evitarlo, se había instalado placenteramente, ya no poseía el control, ella me dominaba. Era potente, adictiva, seductora, tranquilizante, congelante y a la vez frustante, fue tal la lucha interna que terminó por agotarme entera, sedí...sedí por completo. De pronto me levantaba, me movía aunque ya no lo deseara, me mostraba alegre sin saber razones, un agujero negro absorbía y absorbía como limpiando los desastres del estallido, llevaba mi sensibilidad al límite, me hacía escribir con un loco desenfreno, colocaba en altas dosis pasiones ocultas por los temores, obligada a abrir la ventana y hablarle al vacío haciéndolo mi todo. Cambios en el exterior, o más bien ¿sería que todo era igual excepto yo?...,¡ya no sabía nada!... No dudaba de nadie y no creía en todos, anhelaba la luz y quería la oscuridad, pensaba en algo mientras me perdía mirando lo contrario; sabía la razón aparentemente disimulada; no obstante la negaba, la niego y la negaré; la ocultaba, la oculto y la ocultarè... hasta que me sea inevitable reconocer que su títere he llegado a ser.
Al acosador negro de la noche los sentidos abandonan sus defensas, la suave neblina despliega esplendor ante mi mirada atónita, la luna se desnuda suavemente a la caricia de su viento, los ritmos del silencio palpitan en mi cabeza, una gota de sudor baja por el sendero de mi espalda, una piel que se eriza en los primeros rayos del sol, abro la ventana y se escapan los suspiros de una caja, despierto con la mirada de diamante agudizada, quiero saborear cada sensación proveniente de un día sin color.
Corro y me escondo de todas las cosas que me abruman,no quiero saber más nada de otros mundos,quiero ser egoísta y no ver más que tu piel a contraluz,volvernos locos mientras el mundo colapsa en un minuto,sacudir las luciérnagas en una noche húmeda,prender una fogata bajo una tormenta de labiales encuentros,sentir una piel húmeda bajo los primeros rayos del sol,escuchar a lo lejos la cercanía de tu melodía,rehacer y deshacer todo lo que fue,ordenar y guardar en las hojas de los árboles lo que será,que con el tiempo el viento los suba y baje,y cuando perdamos el hilo de la historia,lo regrese a nosotros...nos regrese a nuestra locura.
A la salida de la luna comienza este cambio, me siento sumamente ansiosa, paseo mis manos por entre las cortinas, no paro de mirar el cielo, respiro cada vez más hondo y más rápidamente, necesito relajarme, alejar mi mundo por un pensamiento, he perdido la certeza, ahora no sé quién es prisionero de quien, planeo secuestrarte por las noches, llegar a tu ventana en los sonidos de la oscuridad, mientras viajo en la almohada mirarte dormir, y arrebatadamente despertarte con un beso sabor estrellas...recostada miro el reloj: sólo pasó una hora.
Llega la luna mezclándo su luz con el mar, deseando que el viento me susurre tu nombre, cayendo de tu cabello a tus hombros, mi corazón latía con fuerza respirando en la duda.
Reviviendo el fuego apagado, de tus caricias que besaban mi rostro , y en ellas me adentré en ti y me perdí, cada respiro, suspiro y palabra era por ti, hoy se quemi mirada no canta... si tu sonrisa se guarda.
Todo tiembla y sigues firme como desde el inicio, desenganchado de lo que pasa fuera de la ventana, construyendo un Universo con tus planetas, utilizando mis estrellas para adornar tu cielo, redecorando interiores intactos desde hacía tiempo, silbando al viento la canción del encuentro, brindado con una copa que llena una lluvia infinita, deslizándote con tacto entre las aberturas de mi ser, eclipsando la luna al amanecer de tu llegada, erizando mi piel a cada emane lejano de tu voz, columpiándote entre las letras de mis cartas, colocas papel perfumado para un libro con nuevo inicio.
La lluvia de esta tarde guardaba un olor de misterio,secreto intangible pero anhelaba desde hace tiempo,gotas que besaban mi rostro y pedían paciencia,tan solo colgada de la puerta sigilosa mi mirada te pertenecía,pisaba los talones del tiempo detenida por los trazos,reconstruyendo en mi mente lentamente la noche anterior,no encuentro ni el cómo, el por qué y el cuándo,me adentré en ti y me perdí,cada respiro, suspiro y palabra era por ti,mariposas en mi rostro, humedad en tu cabello,quebrada en tus palabras y vuelta a la vida con tu abrazo,premiada en tu silencio y atrapada en tu resguardo,feliz de tenerte a mi lado....
Lo impreciso de tu pensamiento,la brillantez de tu mirada,de sobremanera no importaba nada,necesitaba hablarte mientras la lluvia escurría,disfrazar mis lágrimas con las gotas dulces,sentirte en mis adentros por un instante,quitar el sello de mis labios,cortar la cuerda que amarraba mis brazos,secar este frío en tu aliento,descansar arrullada en tu pecho,caminar con rumbo desdibujado,desear fundir todo en un beso,me temo son simples deseos,egoísmo que me frustra por momentos,amor encarnado en luceros,volver a la rutina...está vez sin pensamientos.
Fuertes voces que me pintan mil caminos, unas manos temblorosas de lo desconocido, mil espejos que se resquebrajan de a uno, reposa sobre mi la tristeza, intercambia papel con la esperanza, juega luego la valentía con sublime realeza, sintonía inconclusa que afecta mis sentidos, separación en un mismo cuerpo, culpa que se torna disfrutable, mente vagante en cada movimiento, en medio de tu frente yace mi mirada, no le puedo arrebatar lo que bien escondió, lo que tal vez desde un principio le perteneció, acosa mi luna noche tras noche, cierra los ojos y tus enrojecidos labios, termina con ésto y devuélveme la razón, me he resiganado a que en esta batalla de esmeraldas, he perdido el corazón.
Entre mi amor y yo han de levantarse trescientas noches como trescientas paredes y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos. Oh tardes merecidas por la pena, noches esperanzadas de mirarte, campos de mi camino, firmamento que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol entristecerá tu ausencia otras tardes.
Me siento atemorizada, sembrada en áspera arena, anciedad por el arribo de la noche, cobijar la sinceridad de la incertidumbre, suavemente colocar el insomnio en la almohada, llenar la tinta de sofocantes cuestionamientos, dejar que las atrape el corrugado papel, sentir sin sentir está sensación en el pecho, arrojar lo que tanta opresión me causa, sentir que mis brazos recobran ligereza, tocar unas piernas que no tiemblan más, ya no más cicatrices en la palma de mis manos, humedecer mi boca con las palabras correctas, desarrollar en secreto un séptimo sentido, detener los ensayos y los monólogos, llamarte en un tiempo sin batalla, sólo para sollozar una única verdad...
Simplemente palpita rápido y a ritmo, no encuentra melodía y no tiene razón, profunda y liviana a la par, se pierde entre los ruidos de tu correr, acelerado y constantemente pausado, sabes que me tienes en tus manos, controlas mi respiración, profanador de mentes e ilusiones, dulce embustero que se encarna en mi ser, recompensa sagrada escuchar tu voz, andar a tu lado sin tú sospecha alguna, secreto guardado entre lágrimas y pestañeos, tierno jugueteo que arde por dentro, viento en el fuego...reniego de lo que más deseo.
Se siente un calor extraño en mi piel,el resonante sonido de tu sudor en el piso,tu cabello mojado corriendo en la lluvia,tus manos a penas rozando las mías,gota a gota caen las lágrimas,cartas que se queman en ira,reviven en un soplo de pensamiento,pestañas que se alargan formando un lucero,firmamento arrebatado con máscara,miedo que impulsa mi alma al vacío,no soporto más esto cariño mío.
Ayer te vi de una manera distinta,callabas algo con cada palabra que me decías,escuchaba tan sólo sonidos que atrapaban las paredes,gritabas por dentro sin lograr dentro de mí un eco,el suelo mojado me absorbía entre sus gotas,sentía tu respiro lastimoso en mi cabello,mi mirada buscaba refugio en los pasos que daban,un ir y venir constante de ideas estridentes,confusión que hace temblar mi agonía,frustración yaciente en la lejana sonrisa,temo lastimar tu ternura,quiero escapar por un momento,sentir de nuevo libre el rayo de un sol naciente,dame tiempo a la vez que sueltas mi voz,deja que el mar se trague este huracán que tiene posesión...
"Huyamos sin dejarle rastro al amor, perdamos nuestros tintes de su papel, quitemos la luciérnaga de su noche, hagamos que agonice por nuestro sol, juguemos con el sin dejar pista, toquemos música sin sinfonías, pistas que conduzcan a la nada, hielo en el fuego encendido, despertemos sin tiempo para recuerdos, vivamos para vivirnos."
El deseo se anteponede manera irresistible, convirtiendo en imperdible aquella oportunidad que llega de la amistad,aquella que creías olvidada y al sentirse atrapada se comienza a expandir, llegando así a revivir mil sentimientos divinos; fatales, sucios, cretinos...pero dignos de existir.
Peligroso sentimiento que lleva a lo desconocido, sintiéndose casi perdido por aquello que está mal; sucio, falso, irreal...para los que tienen el antifaz del amor,más el hábil jugador disfruta con mucho agradoel salir de la realidad y vivir la intensidadde aquél momento deseado.
Mas el gusto siempre está en guardar bien el secreto,y aunque marca todo un reto ocultar la falsedad,sentimos gran libertad al tener esa experiencia,dejando atrás la conciencia,más la única verdad es que toda obra tiene un finaly las rasgaduras al telón nunca llegan a sanar...
"A veces me sumerjo en el café. Me envuelven las cuerdas, los trastes, el vacío, el sonido y las letras entrelazadas en perfecta armonía sinfónica. La mayoría de las veces me entretengo adivinando las ondas del líquido encantado. Limbo Suspensivo Cósmico encarna los destellos de mi esencia."