Estaba ansiosa, emocionada cual niño con juguete nuevo. Desperté con altas expectativas de lo que podría ocurrir, esperando que el verano, el cual oficialmente empezaba, me despertase con ese acostumbrado calor y me diera la oportunidad de cumplir el gusto previsto.
Después de la típica rutina antes de salir de casa, llegué puntual a la cita, el reloj marcaba las 11:30 a.m. cuando finalmente aquella figura caminaba con aires humildes, ocultando un talento nato y una mirada acogedora.
En aquél pequeño lugar, encontré una de las más bellas siluetas que he tenido el deleite de conocer, y más aún tomar suavemente su brazo, sentir su fina textura y escuchar lo que de su voz emanaba.
Por unos instantes estuve en una línea de tiempo que brincaba de uno a otro tiempo, pero en todos ahí estaba, una de mis más grandes fascinaciones.
Tras la pregunta de mis gustos musicales, comencé a tocar algunas notas que sumadas me dieron "sin tu latido". No pude ocultar la emoción al oír la melodía, tras varios intentos y el dolor por la nueva técnica, por fin lo había logrado.
El lugar se vio repleto de notas, acordes, arpegios, melodías, requintos, voces...toda una exploción de arte musical en las manos de tan talentoso profesor; su habilidad con el instrumento y la forma en que hacía todo aquello un deleite exquisito despertó aún más en mí la sed por aprender por completo, no importase el precio. No importó el ruido y el sin fin de sinfonías automovilísticas, todo guardó silencio, todo calló y a la vez resonó.
Terminada la sesión, mis manos aún seguían el ritmo, el tarareo de la canción fue incontenible, esa sensación tan fresca y renovante al hacer algo que en verdad te gusta, con lo que podrías pasar días enteros sin pedir más, lo que a tu vida daba ritmo y que ahora había hecho que mi "yo" recuperara el gusto y sentido por ese "algo" que hace tiempo le habían robado.
¿Nunca han notado esa alegría natural acompañada de una sonrisa que a penas si se asoma, ambas auténticas porque nacen con esa felicidad al sentir que todo sale bien?...había olvidado cómo era.
Con mi mente en el "hay algunos que dicen..." al resonar de las cuerdas, disfrutaré de la dulce motivación que te da una ambición.
miércoles, 15 de julio de 2009
Primera lección.
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3 comentarios:
Quién pudiera ser ese profesor que te enseñara los más bellos acordes mientras tu sonrisa sale a su encuentro...
suerte en tus clases
hello nena!!!
me da gusto que por fin estes haciendo una de las cosas que más te gustan, y valla que sin no.
Pues no me queda más que seguir disfrutando de tu creatividad y la chispa que le pones a cada cosa.
Te quiero¨*
Mariana
orale, que buen maestro, mmm tienes razon, te pierdes cuando haces lo que quieres, y como tu, es la guitarra XD, a veces me regañan por no cenar, es solo que no escucho el llamado por estar tan incrustado en las notas que hago sin cesar... sigue disfrutando de la delicia de la guitarra, instrumento fiel que nunca te falla
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