
Estoy congelada,
envuelta en un frió hiriente,
helada por la falsedad de tus promesas,
invadida de nostalgia y tristeza.
Tu piel no quema más,
infectas mis venas,
ahora envenenas mi sangre,
asfixias mis sentidos.
Deseo borrarte de mi frente,
quitar de mis manos tus caricias,
limpiar los besos de mentiras,
olvidar tu nombre y tu sonrisa.
Fuiste de roca,
yo de papel,
enterrare tu silueta,
detrás de la noche te ocultaré.
Finjamos ser dos extraños,
figuras solitarias a la madrugada,
no viviré a la sobra de recuerdos,
todo fue una obra de teatro.
1 comentario:
He de admitirlo, estimada damilla, este poema suyo me ha hecho estremecerme...
bien!
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