viernes, 26 de agosto de 2011

Ecos

...Y hoy me vuelvo a encontrar aquí, pensativa, llena de dudas que me absorben en su pensamiento, dejándome con los ojos llenos de dudas cristalinas, de tristezas húmedas. Pareciera que la huella se ha apegado a mí, la cicatriz que había sido remendada tantas veces, muestra ya la tensión de los hilos, hilos que fueron hechos con cada palabra que creí escuchar y las miradas presuntamente destinadas al corazón.
Esa sensación que tanto me juraba no regresar, hoy quebranta su promesa, invade con fuerza mi cuerpo, se expande y se adueña, pero estoy cansada de luchar contra ella, le dejo lo físico de mi sombra y yo escapo a escondidas entre la oscuridad de la noche, me vuelvo sólo un viento inquieto entre la nada, no puedo ser tocada, ya nada duele.
Viajo, no hay tiempo, no hay roca, no hay ecos...
Abro los ojos, sólo pasó un minuto eterno, quiero salir, necesito hacerlo: los recuerdos caen uno a uno con las palabras, las pequeñas luces que yacían en mi piel, subsistiendo como rastro de la suya se volaron con la verdad, mis labios se preguntan porque sentimiento habrán sido tocados, mis ojos gotean dudas y ya todo se siente muy lejano.
Reposo mi cabeza en tu hombro deseando interpretaras los silencios, deseando que tu abrazo me responda con la verdad...
Las horas se devoran el tiempo, la pregunta en el aire, pero tú sigues sin dejarme respirar...
Si amanece, deseo que sea con claridad.

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