jueves, 5 de noviembre de 2009

Dejarse ser.


Caminábamos entre las hojas que flotaban en el agua, nos sentíamos libres en aquella floresta roja, corríamos tras de las luces que lanzaba el sol, guardábamos los firmamentos que se caían del cielo, nadábamos en los manantiales de tiernas dudas, sentíamos la necesidad de percibir el aroma del renacer, pensábamos con las manos llenas de lágrimas, vivíamos diseñando el paisaje perfecto, reflejándonos en cada historia romántica leída, dejamos de llamarnos para simplemente ser:
ser víctimas de una eterna locura que quite las cadenas de mi piel,
que desate mi pensamiento de lo razonable,
impregnar lo intangible en oleadas de lociones incitantes,
llegar a mí sin necesidad de ti...
sólo así se hará puro mi sentir!


1 comentario:

Anónimo dijo...

Te pido perdones el no haber escrito antes,pero sin falta aqui estoy para seguir tus poemas.

No cambia nada, bueno, cada vez todo es mas profundo bella dama.