miércoles, 24 de junio de 2009

Siguiendo la historia...

Allí estaba él, había sido envenenado por sus palabras con toque aromático, no hacía más que contemplarla mientras se ahogaba en sus dudas; pedía ayuda a un Dios en el que nunca creyó y con el cual nunca platicó, pero eso no importaba ahora, necesitaba una dosis muy fuerte de valor, tenía que provenir de fuerzas omnipotentes para superar aquel miedo que lo ataba a la silla, que le amordazaba el corazón.

No supo el origen, sin embargo llegó, el valor recorrió su cuerpo empujando sus sentimientos a la salida, concretándolos en una sola expresión: “Te quiero y muero por ti mi amor”. Por unos minutos la incertidumbre hizo callar el tráfico y los gritos de la ciudad, todo se congeló esperando la reacción que haría girar su mundo en una nueva dirección.

La sangre hirviendo corría por sus venas, los latidos provenían de una válvula a presión y aquella frescura recobrada un dulce sabor, ahora de nada servía, la garganta estaba transformada en una total sequía; era como si aquella declaración tan inesperada sin saberlo fuera ansiada.

Miguel continuaba esperando una respuesta o
alguna señal que le devolviera la vida, aquella que a la luz roja del semáforo quedo pausada. A la par que parpadeó el verde, la chica emprendió la huida cual si fuera estrella fugaz a penas detectada tras un parpadeo del joven, que se hallaba a penas consciente por las lágrimas heladas que emanaban de unos ojos sin mirada.


Llegó la noche, vestida de calidez y disfrazando con su llovizna el llanto incontenible de ambos jóvenes. Él, solitario en la ventana sin poder entender el por qué de aquella broma tan cruel del destino y más aún ese impulso incontenible para la declaración realizada. Ella por su cuenta, sintiéndose perdida en su interior, comprendía todo lo que había pasado, estaba predestinado que se repitiera la historia, no quería sufrir una vez más, no sabía si podría soportarlo. Todo aquello ya lo había vivido.


Invadidos por un extraño cansancio, no era un cansancio físico, era un desvanecimiento de su ser, cansado de lidiar ya contra tantas adversidades en cuantiosas vidas, era ya imposible. Entraron en un profundo sueño; dulce, tierno, embustero. Se encontraron de nuevo al correr del alba, abrigándoles el sol y la luna el alma, y cual si hubieran tenido una eterna charla, su existencia quedó aclarada.


Ambos cuerpos se fundieron en uno mismo, tras caricias se solidificaron, con besos se sellaron y así a la eternidad pasaron; dos mundos encontrados al correr del tiempo, robándole al Universo una noche en el silencio, dejando el reloj con las manecillas atascadas entre ilusión y magnificencia, y en el medio un final y un principio.


2 comentarios:

Ery!* dijo...

Este escrito esta dedicado ami amiga Aline

Feliz Cumple nena!!!!

Te quiero muchisimo, eres una gran persona y una gran amiga.

Te deseo lo mejor del mundo y siempre estare aqui para ti.

Anónimo dijo...

woooow

te quedo muy bien el final nena, esa magia que te lleva a involucrarnos con los personajes, en verdad me gusto mucho.