Pareciera ser un domingo cualquiera, al menos creo que la mayoría de las familias trata de pasarlo en familia, tal vez para la mayoría del mundo así lo sea tal vez no; hay veces en que la cotidianidad acaba por convertir nuestros días en sellos y cada vez nos es más difícil romper con esa rutina, e inclusive aprovechar esos pretextos de la mercadotecnia para transformarlos en momentos especiales.
Por lo menos se que esta mañana no es igual. Desperté sintiéndome diferente, tras el canto de ese pajarillo que me recuerda que de no darme prisa el famoso “May I come in?” esta vez sería rechazado. Abrí la ventana y contemplé la mañana por un momento, cómo describir lo que las palabras no me permitían explicar.
Entré al salón de clases, recordé que hoy se cumplía la dieciseisava ocasión que celebrábamos tu día, solo que no estaba segura si las habíamos pasado juntos. Durante la clase mi mente no pudo evitar divagarse en el regalo que ameritaba la situación, cómo saber cuál sería el mejor o por lo menos hacer el intento; no todo eran camisas, pantalones, zapatos, carteras, en fin, una serie de artículos que se han vuelto un clásico.
Llegó el receso y con él un sinfín de pensamientos. Me senté en una banca del patio, pero algo pasaba, pretendo pensar que todo fue producto de la exposición al sol, sin duda sus rayos venían cargados de una extraña melancolía, que después cambiaron por una llovizna que traía consigo la reflexión. Sonó el timbre para regresar al aula y junto con él una claridad que absorbió mi mente, en un instante abrí los recuerdos, miré para atrás, justo cuando era niña o más atrás, tu lenguaje pude descifrar.
Debo confesar que no me fue fácil aprender a conocerte, me
dolían tus salidas y aún mas tus cortas llegadas, pero al fin logre asimilar todas tus cartas impresas en papel ladrillo. Primero los cimientos, deseabas que los valores fuesen la fuerza que impidiesen derribaran su grandeza; luego los ladrillos y varillas, cada una de las enseñanzas para la vida, pegadas una a una con un cemento de brío, ilusiones y esperanzas; seguías con el techo de sueños, colocado en lo alto, para que aprendiese a valerse por sí sola y luchar por ellos, siendo tú constructor de la escalera que le ayudase a cumplir sus metas; no podías olvidar las ventanas por las que deseabas se colaran con el viento todos aquellos momentos que la distancia te había robado de su infancia; sin faltar la puerta por la que deseabas que el perdón entrara y junto con él, tu niña corriendo a abrazarte el alma. Sé que me falta mucho por descubrir, y es que tu construcción mayor todavía está en proceso de construcción, no se guarda en mí el miedo, tengo al más brillante ingeniero.
He conocido tu historia y le he susurrado al viento que no hay orgullo más grande que
el que yo te tengo; eres un ingeniero de vida, un caballero emprendedor que da batalla a toda aversión; te has empapado en ideales que han tratado de secar, los cuales con lágrimas has conseguido reavivar, no faltado quien el orgullo te ha querido robar, cortar de tajo tus alas y borrar tu camino, todo ello te es superfluo pues vuelas con el anhelo y en ti yace la sombra de un guerrero. No importa cuántos sacrificios has debido realizar o las veces que te has tenido que levantar. Llevas en ti un aire de obstinación, el mérito propio se respira en el entorno. Humildad es tu ciencia y el trabajo tu lema.
La hora de salida se hizo presente; tengo la garganta seca, tu calor de padre reposa en mi interior evaporando todo temor; más sin en cambio la lluvia rebasa mis ojos, los ha inundado de sentimientos que no han sabido salir a tiempo; llevo en mi espalda tus memorias y a cada paso tu huella en el asfalto dejo.
Abro la puerta y ahí estas, haciéndote más que nunca presente. Desentierro de tus manos los planos que con tanto aferro has guardado, al tiempo que aprieto a tu mano y pido al tiempo que no te aparte de mi lado; no puedo imaginar el no abrazarte nunca más.
Lo siento, rechazo la oferta de uno por trescientos sesenta y cinco, me quedo con la vida y la vida implica tenerlo conmigo. A lo largo de estos años se que tus expresiones se concretan en acciones; sin embargo lo gritas en el silencio, leo tu mirada y sin preguntar mas nada ya sé que es lo que te pasa. Cada desvelo es igual a un “te quiero”, un consejo es un “me importas demasiado” y con cada viaje me gritas “te amo”.


2 comentarios:
Pektuj!
Lamento los ultimos divagues u.u
las vacaciones no me van bn...en fin!...
Q lindo!!^^
Eso me recuerda q mis planes de compra o adquisisión a un regalo siempre quedaron lejos x.x
Lamento el pequeño y decpcionante comentario..u.u
Cuidate
Kuistum!
hola
zta muy lindo tu blog lo visitaré seguido
te lo prometo
muy chidos pensamientos
y tus imágenes ni se diga
me enkanto
tkm
Lalo
Publicar un comentario