domingo, 27 de septiembre de 2009

Extrañamente.. lo extraño


No tengo preguntas para las respuestas que hoy sobran, temo estancarme en una vana filosofía que me desnude el pensamiento, empeñarme en mirar a otros lados aunque la luz estalle frente a mí, y temo aún más exhalar un humo negro que me impida seguir bailando las notas de mi desequilibrio.

Los sonidos se hacen más y más densos, cansan mis oídos y hacen temblar mis manos; es sólo que no puedo detenerme, todo me empuja rápidamente hacia el borde de mis ideas, quiero pararlo y no pensar, si pudiera concentrarme en el olor elevante de un rocío, mojar mis manos con las gotas que caen del techo infinito, amarrar mi cabello con cada rayo que alcanza a escapar del gris melancólico, descargar los recuerdos en una taza de café endulzada al sabor del anhelo, beberla en cada latido, dejar que me altere y despliegue en mi la locura, inclusive que resbale por mis labios simulando mi deseo. Ya no logro asimilar el día, estoy perdida entre las manecillas del reloj mientras la impaciencia atormenta mi alma y le impide salir, obligándola a volar, haciendo todavía mayor su ansiedad, su necesidad de abrigo.

Nada es lo suficientemente frío ni lo demasiado cálido para comprender esta necesidad, la frustración hace su sombría presencia, invita a mis sentidos a salirse de control, atenta contra la costumbre de vivir sin una esencia, un aroma, un latir.


Abro la ventana y arremete con fuerza, me forza a buscar lo que prefería guardar, había logrado recuperarme, ahora sé que fue instantáneamente.

Te lo confesaré si no te vuelves a ir, si no permites que me vuelva a sentir así, si prometes enseñarme a mirarte en mi mundo, sólo si me juras que no te extrañaré más.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Extrañar, anhelar, todo ello a de ser muy especial para quien es la persona, pero no vale la pena extrañar y menos acostunvrarse a alguien, solo a sus escritos.

siempre una gran escritora.

[ Abdiel ] dijo...

En definitiva, extrañar es lo peor que alguien puede hacer.
"Extrañar" marca la ausencia de ese algo/alguien y tal vez signifique (en el mejor de los casos) su perdida total. No extrañes jamás. Eso le quita la aventura a todo.

Ery!* dijo...

Sólo quiero aventurarme en el extraño sentimiento de extrañarlo!