
Cada día la locura me envuelve, me rodeo de la frialdad de lo extraño, similitudes de la realida fantástica, entradas a un universo en un acantilado.
Dentro del abrigo guardo las tormentas, bajo el tocado los vientos arrazantes, amarrándose a mi espalda sueños ajenos, acariciando mis manos sonrisas inciertas.
Trato de aflojar un poco las palabras, aquellas que pueden morir asfixiadas, que intentan retornar a mi garganta, sobreviven de emociones aniquildas.
Marea alta en la balada de la noche, arena clara en los anocheceres platinados, nocturnos poemas deshago de un entierro, suspicaz flecha que hoy de sangre no se ha empapado.
Dentro del abrigo guardo las tormentas, bajo el tocado los vientos arrazantes, amarrándose a mi espalda sueños ajenos, acariciando mis manos sonrisas inciertas.
Trato de aflojar un poco las palabras, aquellas que pueden morir asfixiadas, que intentan retornar a mi garganta, sobreviven de emociones aniquildas.
Marea alta en la balada de la noche, arena clara en los anocheceres platinados, nocturnos poemas deshago de un entierro, suspicaz flecha que hoy de sangre no se ha empapado.


