miércoles, 25 de noviembre de 2009

Volar...


La hoja caía desnuda de entre las ramas,
sentía la libertad de viejos soles,

abrazaba por última vez las primaveras,
recordaba los días que festejaba sus temores.

Arrullada por un viento del poniente,
mirando al cielo sin sentir bajar,
abrumada de luz resplandeciente,
a la que decidía no volver a retornar.

Volaba gustosa al sentir de sus alas,
suspirando con fuerza en cada exhale,

aliméntando el adiós de los aromas,
jurando al olvido perdonarle.

Bailaba sonriente entre soplos musicales,
cobijada por poemas de lunas nuevas,
buscando los reflejos de nuevas corrientes,
muriendo y renaciendo con las estrellas.



viernes, 20 de noviembre de 2009

Templos de noche.


La noche iniciaba un tórrido romance,
coqueteaba cínicamente con las nubes,
les soplaba un dulce aire embriagante,
las llevaba y traía haciendo de su poder alarde.

Sentía la mirada penetrante de silencio,
un cobijo fingido que helaba mis manos,
una fijación tenebrosa en mis labios,
el aliento frío que abrumaba mi cuello.

La música de hechizo profanante resonaba,
el palpitar de las notas en mis palabras,
una canción que en la garganta estallaba,
el secreto que se encerraba entre guitarras.

Todo gira en un ritmo constante,
agitando las olas por las que camino,
ahogando las lágrimas de un abismo quemante,
recordando ahora la sonrisa del destino.

Antipatía de un canto viejo ahora se vuelve en mí deseo,
despertar de ojos inertes que me lleva a sentir sin el corazón abierto,
nadar por las fuentes de mil pensamientos descubriendo...
que la luna hoy no fundirá más templos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ruido!


¡Ruido!... Todo explota en un eterno silencio,
nunca algo había calcomido de ésta manera,
pequeños trozos de una niña quedan por la calle,
ahora la lluvia proviene de dos manantiales negros,
el desencanto de una noche abrumadora sirve de hogar,
suena absurdo ahora pronunciar el credo de unos labios,
avanza...ataca con rudeza...acorralador...¡cruel ruido!

Pensamientos que devoran a la niña,
cansada de vagar y vagar deja rastro de un secreto,
boronillas de un sueño que son sopladas por el viento,
se elevan en un un frío cielo de noviembre,
llora...diles adiós...ya no las respires más.

Estruendosos son los pasos de un hasta siempre,
el vibrar de una voz que tortura dulcemente,
lo sé...la carga de tus manos reposa ahora en tus ojos,
en la puesta de sol es tu pergamino del ayer.

Las risas forman parte de su vestimenta,
cuando se aleja aquella niña se observa una tenue aura,
sigilosos pasillos que la pierden entre sus luces,
la sigo y no la encuentro, pero me abruma su recuerdo.

A lo lejos el ruido, ese maldito ruido que no te deja,
que hace que tu lágrima recorra más rápido tu mejilla,
la seco...te abrazo...miro delante mío y tan sólo encuentro mi sombra...
la niña se fue, se desvaneció...la poseí.


martes, 10 de noviembre de 2009

Esta mirada que me eleva...que me engancha.


¿Qué piensas en el instante en que te miro?
será acaso que tu alma se ha fugado en un último intento,
que tienes miedo de quedarte prendido en lo oscuro de mí,
descubrir que la mentira que te dices puede hacerte feliz,
ahondarte en un mar sin estrella alguna,
reflejarte en el agua y no encontrar silueta,
desprenderte de manera arrasante de tu cuerpo,
sumergirte en un cálido encuentro de ausencias,
bañar tus entrañas con la tibieza de mi alma...

Ahora me miras a los ojos mientras intento sujetarte,
me preguntas qué invade mi mente y yo tan sólo ahí...
evitando quebrarme de un momento a otro,
frenando las corazonadas de seguir este instinto,
finjo y escapo...aunque en realidad me devoras con tu encanto,
regreso a ti y a ese destellar sin poder siquiera palabra pronunciar,
te beso negándote mi caricia, dando la vuelta y llenando de dudas mi vida,
ahora sólo pienso que tu mirada es veneno que embelesa mi calma.